sábado, 16 de mayo de 2015

INTRODUCCION

Las calderas necesitan de un estricto cuidado para mantener su buen funcionamiento, la mayoría de de los problemas como sobre calentamientos, in eficiencia en la trasferencia de calor, corrosiones y otros dificultades en las calderas son causados por las impurezas del agua de alimentación; por este motivo se hace necesario tratar el agua de alimentación, con metodologías especificas para cada problemática, por ejemplo el oxigeno y otras sustancias como ácidos son causantes de la corrosión, un tratamiento eficaz para eliminar o reducir los niveles de oxigeno en el agua son los desaira-dores, los cuales utilizan vapor de agua o vació para disminuir la concentración de este gas y de esta forma reducir la velocidad de corrosión en la estructura metálica de la caldera.

Pero antes de cualquier tratamiento se hace importante medir la calidad del agua con la cual se va a trabajar porque no todas las aguas son iguales. Para poder medir la calidad nos basamos en tres parámetros, el físico donde evaluamos color, sabor, olor, turbiedad, conductividad y resistividad; y los químicos como pH, dureza, sulfatos, fosfatos, entre otros, también es de igual importancia evaluar la contaminación biológica y orgánica del agua.
Existen unos criterios generales como aguas de proceso, la coagulación y la floculacion, que se tienen en cuenta para la selección de un tratamiento del agua.
Veremos dos tratamientos el primero es el antincrustante que evita los precipitados y la formación de lodos en las calderas y el segundo el tratamiento anticorrosivo.
Para poder mantener la eficiencia de una caldera y prolongar su vida útil es necesario mantener la calidad del agua de alimentación bajo los estándares que estipulan las normas, con tratamiento acordes al agua de uso y con un buen manteamiento periódico.